Un juzgado declara improcedente el despido de una trabajadora por acudir a una urgencia veterinaria

Una reciente sentencia del Juzgado de lo Social nº 25 de Barcelona ha declarado improcedente
el despido disciplinario de una trabajadora que se ausentó de su puesto de trabajo, entre otros
motivos, para atender una urgencia veterinaria de su mascota. La resolución aporta criterios
relevantes sobre la justificación de ausencias laborales en situaciones excepcionales y sobre la
aplicación del principio de proporcionalidad en el ámbito disciplinario.

Antecedentes del caso
La trabajadora, fue despedida por la acumulación de varias ausencias que la empresa
consideró injustificadas. Entre ellas, destacaba una falta de asistencia motivada por la
necesidad urgente de acudir a un centro veterinario para la eutanasia de su perro, cuyo estado
de salud había empeorado de forma repentina.
La empresa calificó los hechos como constitutivos de una falta muy grave, conforme al
Estatuto de los Trabajadores y al convenio colectivo aplicable, procediendo a la extinción del
contrato.

Criterio del juzgado
El órgano judicial, tras analizar las circunstancias concretas del caso, concluye que no todas las
ausencias imputadas pueden considerarse injustificadas ni, en todo caso, revestir la gravedad
suficiente para justificar un despido disciplinario.
En particular, respecto a la ausencia por la urgencia veterinaria, la sentencia destaca que se
trataba de una situación “sobrevenida, imprevisible y de carácter humanitario”, en la que la
trabajadora priorizó evitar el sufrimiento de su animal de compañía. En este sentido, el
juzgado señala que no puede calificarse dicha conducta como una ausencia voluntaria o
caprichosa, sino como una actuación razonable desde una perspectiva ética y social.
Asimismo, la resolución pone de relieve que el ordenamiento jurídico, especialmente a través
de la normativa sobre bienestar animal, reconoce la necesidad de proteger a los animales
como seres sintientes, lo que refuerza la justificación de este tipo de actuaciones en
situaciones límite.

Aplicación de la teoría gradualista
Otro de los aspectos clave de la sentencia es la aplicación de la denominada “teoría
gradualista”, consolidada por la jurisprudencia, que exige analizar cada caso concreto
atendiendo a la gravedad y culpabilidad de la conducta, así como a las circunstancias
concurrentes.
En este supuesto, el juzgado determina que:

 Una de las ausencias (la urgencia veterinaria) estaba justificada.
 Otra no pudo acreditarse adecuadamente como ausencia completa.
 Solo dos faltas podían considerarse injustificadas.
En consecuencia, no se alcanzaba el umbral de gravedad necesario para justificar el despido
disciplinario, lo que llevó a declarar su improcedencia.
Como resultado, la empresa fue condenada a optar entre la readmisión de la trabajadora en su
puesto de trabajo o el abono de la correspondiente indemnización por despido improcedente,
conforme a lo previsto en la legislación laboral vigente.

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